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07 agosto, 2012

La duda de Pepe.

Pepe apenas sabía leer, sus seis años le daban para tener un padre pobre y un millón de preguntas. Aquella tarde camino al trabajo de su progenitor, pasaron como de costumbre a la tiendita para comprar dos panes, un sobre de café, un cuarto de leche y Pepe tomó unas papas. Las de costumbre. Su papá rió de lado y las puso en el mostrador para pagarlas.  Tan luego como lo hizo, Pepe las tomó con curiosidad y antes de abrirlas, leyó sin mucho éxito la parte de atrás de la envoltura. Con un gesto de confusión le preguntó a su padre, "¿porqué le ponen esos números?" Refiriéndose a la tabla nutrimental. Su papá muy sobrado le contestó, "Esos números son las calorías".

Pepe reviró al instante: "¿y qué son las calorías?". Su papá que no tenía una respuesta lo suficientemente acertada, lo miró, pensó un momento y contestó con lo que intuía, le haría entender un poco mejor el mundo a su pequeño hijo.

"Mira Pepe, las calorías es la forma en como los ricos miden sus dietas". Pepe, sin entender aún, volvió a preguntar: "¿Los ricos?". Su padre, con un gesto adusto, añadió: "Sí,  Pepe, los ricos miden sus dietas en calorías. Al resto, nos toca medirlas en pesos".

Finalmente el tendero le dijo al papá de Pepe, "¿le cobro? Son $25.50

24 julio, 2012

El monstruo debajo de la cama.


Tirados en un sofá, sin mucho qué hacer, Juan sonríe a Rogelio y saca tema, sólo por sacar (adultos los dos).
-¿Recuerdas lo del monstruo debajo de la cama?
Rogelio responde con una sonrisa de lado.
-No, nunca miré-.
Juan calla un momento, y dice.
-¿Una farsa entonces?-
Rogelio calla un momento. Contesta.
-No, un complejo-.

16 enero, 2012

Eusebio.


Eusebio era ciego de nacimiento pero se daba el lujo de soñar a colores. Uno azul, uno naranja, uno dorado. Siempre soñaba a colores.

El doctor nuevo del pueblo se enteró de Eusebio y muy extrañado lo mandó llamar para preguntarle si era verdad eso de que él soñaba a colores. Eusebio, con su apagada timidez, contestó.

- Sí.

El galeno no muy convencido, volvió a inquirir.

- ¿Y con qué seguridad sabes que el azul es azul?

- Con la misma que ustedes (los que ven) afirman lo mismo.

11 enero, 2012

El sueño de Amelia.


“Si se sueña algo bueno no lo cuentes, que si no, no se hace realidad”, reza la tradición. Tradición que algún aficionado a la superstición y enemigo del aburrimiento inventó. Y se la creyeron. Y se la creyó.

Amelia soñó que le heredaban una casa, así, de la nada, con alberca, un patio grandote, grandote, que la casa era nueva, que incluía coche y mascota, un perro de esos de difícil pronunciación y delicado cuidado; ella feliz, reía y lloraba, supongo que de la emoción. Todo iba bien, casi se le cumple, si no fuera porque Amelia habla dormida.

22 diciembre, 2011

La Mosca.


Te dio por volar en la hora menos adecuada, tan cerca de mí, tan desesperantemente revoltosa. Te dio por volar a metro y medio de mi impaciencia. Culpa alguna no tenías ni tienes. Es este voluble genio que ando cargando, es todo.

Tu paradero, un vaso de agua de guayaba, tan fría como la muerte. Convidarte no quiero y te entremetes. Tú ganas, yo pierdo. Ahógate dentro, en la más pulposa de las aguas, en lo más dulce de la pulpa, ahí estás bien, de epitafio te pronuncio dos frases pausadas y mientras levantas tus quinientos ojos y me miras con lástima, yo te sentencio: “Pendeja has de ser, mira que ahogarte en un vaso de agua”.

27 noviembre, 2011

El dueño de la funeraria.


El dueño de la funeraria todos los días se levanta esperando que le alcance para tener un mejor auto. El dueño de la funeraria quiere un viaje a la playa todo pagado. El trabajo no es fácil, de lunes a viernes, a cualquier hora, en cualquier momento. Gajes del oficio, dice el dueño de la funeraria.

Un día estaba tan preocupado por pagar la hipoteca – cuenta – que rezó toda la noche, no pedía mucho. Incrementar las ventas de su negocio, un par de clientes nuevos, siempre tenían qué ser nuevos, su negocio no daba para aplicar lo de la promo de cliente frecuente.


Durmió plácidamente, y en punto de las siete de la mañana lo levantó el teléfono. Una sonrisa le iluminó el rostro. Dios había sido bondadoso. Dios había dejado sin frenos un microbús.

05 septiembre, 2011

El Ventrílocuo

Aquella tarde en el camerino, el ventrílocuo y su muñeco Cascarito tuvieron una discusión muy acalorada. El tema, Cascarito quería su independencia, el ventrílocuo se negaba a dársela; en su defensa argumentaba: “¿De qué voy a vivir si ya no trabajo contigo?” Cascarito muy ecuánime le respondía: “Anda, no seas necio, puedes dedicarte a otra cosa, vender libros, ser guardia de seguridad, velador, ¡qué sé yo!” El ventrílocuo, enojado por la postura del muñeco salió del camerino, consideraba que la displicencia de Cascarito había llegado demasiado lejos. Y enfundado en su orgullo se prometió que esta vez no sería él quien iba a ceder, esta vez esperaría a que fuera el mismo Cascarito el que se diera cuenta de su error y lo llamara. Cascarito nunca llamó.

28 agosto, 2011

Vendo quitador de cargos de conciencia, totalmente nuevo.


Es un gusto hacer tratos contigo. Pon mucha atención.

Llegas, tomas asiento y esperas tu turno. Va haber una larga fila. No importa si nunca has sido un buen paciente. Espera un poco. Ya. Te toca, es tu turno.

Entras. Es un cuarto vacío y amplio, casi oscuro, salvo por el foco que ilumina el banco de madera de medio metro de altura que verás allá a lo lejos. Sobre el banco hay un trozo de papel con un nombre. Ve y tómalo, sí, es tu nombre. Entérate cómo te llamas de ahora en adelante. OK, respira. Es importante la respiración.

Es hora de pronunciarlo en voz alta, y en cuanto lo hagas vendrán los aplausos. Sí, sé que es tedioso todo el proceso, pero es necesario y así es. Eso no es lo importante. Lo importante es que está cerrado el tema, el papel es tuyo. No importa si no te sientes contento, tienes el protagónico y punto. Además, si estás aquí es por lo que te estoy vendiendo. ¿Qué no?

Luego, viene el protocolo. El director de la obra te pedirá unas palabras en honor a tan memorable e irrepetible momento, y como intuyes lo que se viene, debes afinar la garganta, aspirar hondo y escabullirte por la única salida que me acabas de comprar. No, no hay vuelta de hoja, ya estás aquí, pero si lo haces bien seguro, seguro no falla, garantizado. Tanto, como que te lo digo yo. Ahora sí, ponte atento, sólo tienes que repetir lo que te va eximir de todas tus faltas, el secreto está en convencerlos de que hagas lo que hagas, la culpa no es tuya, y este es el momento. ¿De acuerdo? Bueno, pues es justo ahorita cuando te susurro lo que tienes qué decir:

“Yo sólo soy el que ganó el casting para interpretar a (aquí dices tu nombre completo), el guión ya estaba escrito”.

Listo, es aquí donde yo cobro, son 2.34 minutos. No es cosa mía, chécale bien, ya estaba escrito que yo te estafara.

27 julio, 2011

El señor sapo.

El señor sapo se asomó a un gran charco de agua y contempló a un sapo sucio y nada agradable, eso le generó la duda de si también el charco se contemplaría igual cuando se asomara a mirarlo.

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